miércoles, 21 de julio de 2010

Desayuno con Diamantes.

HOLLY: No quiero tener nada mío hasta que encuentre un sitio donde pueda tener todo lo que me guste. No estoy segura de dónde será pero sí el aspecto que tendrá. Será como Tiffany.
PAUL: ¿Tiffany? ¿Se refiere a la joyería?
HOLLY: Eso es. Estoy loca por Tiffany. Escuche, ¿conoce usted esos días en que se ve todo de color rojo?
PAUL: ¿Color rojo? Querrá decir negro.
HOLLY: No. Se tiene un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado, estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles. De repente se tiene miedo y no se sabe por qué. ¿Le ha ocurrido a usted alguna vez?
PAUL: Sí.
HOLLY: Pero cuando me pasa lo único que me va bien es coger un taxi e irme a Tiffany. Me calma enseguida la tranquilidad y el aspecto lujoso que tiene. Nada malo podría ocurrirme allí. Si pudiera hallar algún sitio en el que me encontrara con ese sosiego que se respira en Tiffany, entonces compraría algunos muebles y bautizaría al gato.

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